Los invitados del libro Crónicas Marcianas (Usher II)

Garrett bebió. Otro alarido. El piso se abrió mágicamente y cuatro conejos blancos descendieron por una escalera llevando en hombros al señor Steffens. Y allá fue el señor Steffens, al fondo de un foso, y allá lo dejaron amordazado y atado, bajo la cuchil